¿Se deben publicar los resultados negativos o no positivos?

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En el ámbito científico existe la opinión generalizada que El detalle es fundamental y necesario, si se desea comprender por qué los resultados negativos no se publican. No es que sea secreto, no es que yo me guarde los resultados negativos para mí; es que, si los envío a una publicación, se rechazan.

Antes de iniciar nuestra tesis, para los no familiarizados con esta situación, hay que preguntarse qué son los resultados negativos y si son importantes. Un resultado negativo sería, por ejemplo, que «tal fármaco que utiliza tal vector y preparado de tal forma no funciona»; o «la técnica XX para fijar tejidos no funciona». ¿Son importantes? Sin duda. Algunos argumentan que tanto como los resultados positivos (i.e., un fármaco que sí funciona); sin embargo, no estamos de acuerdo por la sencilla razón de que hay miles de maneras de hacer las cosas mal y, en el mejor de los casos, pocas de hacerlas bien; tanto es así, que en opinión de Charles Mayo, en el área de la cirugía, hay cirujanos que repiten cien veces el mismo error y a eso lo llaman experiencia. Ahora bien, un equipo científico puede obtener un resultado negativo en una línea de investigación o en un trabajo concreto siguiendo una metodología en principio correcta y prometedora y posteriormente a otro grupo en otro lugar del mundo se le puede ocurrir iniciar o explorar en algún momento aplicando la misma metodología, sin conocer que la misma no es adecuada, al no haberse publicado los resultados negativos o no positivos de ésta. Dado que hacer ciencia es caro, la publicación de resultados negativos potencialmente ahorraría mucho dinero, además de tiempo y esfuerzos.

En ciencias biomédicas y en la industria se realizan millones de experimentos al año y, sin embargo, más del 60% de los experimentos realizados por equipos de investigación o en la industria internacional fracasan (entendiendo como fracaso que no producen ningún resultado positivo) y quedan olvidados. Aunque estos experimentos “secundarios” puedan considerarse frustrantes, generan gran cantidad de conocimiento de alto nivel y su divulgación aumentaría el conocimiento de otros equipos de investigación que trabajan en la misma línea de investigación con los mismos métodos, para modificarlos o sustituirlos. Los resultados negativos de una investigación concreta se consideran positivos para toda la comunidad científica y ayudan a ahorrar costes de todo tipo.

Existe el criterio que es mejor y más fácil la publicación de experimentos con resultados positivos, es decir, aquellos que concuerdan con la hipótesis del investigador (y que generalmente es la aceptada por la comunidad científica del momento) que aquellos que obtienen resultados negativos, creándose por ello una resistencia por parte de los autores a escribir y enviar los resultados negativos de sus investigaciones; situación que podría explicarse por varios motivos, entre otros, por la falta de tiempo, el opinar que a nadie le van a interesar unos resultados negativos, el desear que nuestros competidores piensen que siempre tenemos éxito en todos los proyectos, que no exista una publicación donde estos resultados se acepten o encajen, o que sea específica para los resultados negativos, etc. No obstante, es obvio que los resultados negativos son tan valiosos como los positivos y consideramos que su publicación es sustancial y deseable puesto que su divulgación y conocimiento puede economizar mucho tiempo y patrimonio a los investigadores e instituciones, ya que haciéndolo así se evitaría iniciar o profundizar en aspectos o vías exploradas anteriormente sin éxito.

La publicación habitual de artículos o revisiones temáticas en los que se expongan los resultados negativos o no positivos de nuestras investigaciones proporcionará una optimización del gasto en recursos humanos y materiales en el campo de la investigación biomédica y en la del cualquier área de conocimiento. Es imperioso y acertado publicar los resultados que, por ser negativos o no positivos, hasta la fecha quedaban archivados u «olvidados» en un cajón del laboratorio o del despacho, porque, además de por las consideraciones anteriores, pueden y deben utilizarse para justificar la dedicación y trabajo consagrados a proyectos financiados por distintas administraciones nacionales o internacionales. Además, este tipo de artículos también puede ayudar a completar la formación del personal investigador novel al impulsar y facilitar que antes de empezar cualquier proyecto de investigación, los postgraduados conozcan los experimentos con resultados negativos o no positivos en el campo particular de su interés mediante la revisión inicial realizada al respecto.

También hay que cambiar la opinión de que solo se publica o cita lo positivo. Un resultado negativo es muy útil e informativo, pero por qué no es citable?: Un artículo podrá decir «hemos utilizado [esta técnica] para producir tal material», pero nunca dirá «no hemos utilizado [esta técnica] ni [esta] ni [esta] ni [esta], porque se comprobó que no funcionaban». No tiene sentido, pero la herramienta es clara: de media, lo que se incentiva sucede y lo que se desincentiva, no. En esta y en todas las actividades humanas. Por las consideraciones anteriores, entre otras, tan necesario y significativo como publicar los resultados positivos es dar a conocer y divulgar los resultados negativos o no positivos. Por su trascendencia siempre debemos estimar que todos los resultados son útiles e interesan a todos. 

Autores: Pedro Juan Tárraga López y José Antonio Rodríguez Montes (2016)

Fuente: Journal of Negative & No Positive Results

(https://www.jonnpr.com/pdf/928.pdf)